Referéndum para la paz con Rusia

La pregunta busca poner fin a la guerra de agresión de Rusia contra Ucrania. A nadie se le escapa que la agresión militar del gobierno de Vladimir Putin a Ucrania se encuadra dentro de una guerra nacionalista con la que pretende recuperar el territorio que ocupan los ucranianos, a los que considera ciudadanos rusos. O de otra manera, Putin considera a los ucranianos separatistas que se independizaron de Rusia de manera ilegal, lo que es muy claro que no se corresponde con la realidad que los libros de historia nos cuentan.
Sin embargo, a pesar de que Vladimir Putin no tiene motivos razonables para justificar una guerra que ha matado ya, al menos, 500.000 personas, hay una clara responsabilidad histórica de los políticos europeos por no hacer lo que era lógico y obvio hacer cuando en 1991 la Unión Soviética se disolvió dando lugar a 15 republicas independientes entre las que se encuentra Ucrania. Pensamos que hay una pregunta obvia que tendríamos que hacer los políticos que gobernaban Europa aquel año de 1991, que carga la responsabilidad de la guerra actual en ellos:
¿Por qué no se invitó a Rusia a forma parte de la Unión Europea al disolverse la antigua URSS?
Al parecer, nadie se ha preguntado por qué, cuando Mijaíl Gorbachov y los demás dirigentes del politburó disolvieron la Unión Soviética y permitieron liberarse a los países ocupados por Rusia, no se invitó a Rusia a incorporarse a la Unión Europea. Si esa invitación se hubiese formulado, y es obvio que debió haberse formulado, Rusia se hubiese incorporado a la Unión Europea, la OTAN habría dejado de existir, Vladimir Putin nunca hubiese llegado al poder y, por supuesto, la invasión de Ucrania por Rusia nunca hubiese ocurrido. Una falta estúpida y negligente que carga toda la responsabilidad de la actual guerra civil europea en los políticos que gobernaban la Unión Europea aquel años de 1991, e indirectamente, sobre todo el pueblo europeo.
Decimos que se trata de una falta negligente y estúpida porque la Unión Europea se creó en el convencimiento cierto de que la disgregación del poder político entre las naciones europeas tenía que dejar pasó a un poder supranacional, la Unión Europea, o las guerras fratricidas volverían a surgir de nuevo, tal y como ha ocurrido con Rusia. Resulta irónico constatar que, al dejar fuera de la Unión Europea a Rusia, no solo se estaba dejando fuera a una de las naciones más prominentes de Europa, sino que, en una Rusia territorialmente aislada por la Unión Europea, era muy probable que un dirigente oportunista y con tientes nacionalistas hiciera resurgir la añoranza por el antiguo imperio soviético, tal y como había hecho Adolf Hitler en Alemania hace casi cien años.
El incomprensible error cometido por los políticos europeos cuando desoyeron su propia razón de ser, que no es otra que la de unir a todas las naciones europeas bajo un gobierno común, incluida Rusia, deber ser subsanado ahora por los ciudadanos europeos mediante la convocatoria de un referéndum que le diga al pueblo ruso que siempre sigue habiendo esperanza, a pesar de la absurda guerra. Es claro, que se debe invitar a Rusia a pertenecer a la Unión Europea sin más condición que se acuerde un alto el fuego permanente y se desmilitarice la zona ocupada por Rusia en territorio ucraniano. La pregunta, por lo tanto, que proponemos hacerle al pueblo europeo es la siguiente:
«¿Quiere usted que la Comisión Europea invite a Rusia a formar parte del Tratado de la Unión Europea con los mismos derechos y obligaciones que el resto de las naciones de la unión y con la única condición que se declare un alto el fuego permanente entre Rusia y Ucrania y se desmilitarice la zona ocupada por Rusia, que quedaría bajo supervisión de la ONU hasta que se acuerde otra cosa?”
SI/NO
Quizás sea esto lo único que pueda hacer ahora el pueblo europeo por la paz. Decirles al pueblo ruso que hay un futuro común, sin muros, sin fronteras y sin nacionalismos estúpidos, en el que todos los europeos tengamos los mismos derechos y las mismas obligaciones. Un mensaje sincero de esperanza que solo un referéndum de más de 500 millones de europeos puede transmitir y que creemos que puede acabar con esta absurda guerra civil en Europa.
Te pedimos que nos ayudes a realizar este primer referéndum europeo. Solo tienes que dirigirte a una de las mesas de inscripción que hay repartidas por el territorio europeo y solicitar tu incorporación al grupo de trabajo. Su localización y horario, los puedes encontrar en el mapa del apartado de inscripción (en concreto, en mesas de inscripción). Lo único que te vamos a pedir es que nos dediques dos horas de ti cada semana.
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